miércoles, 17 de octubre de 2012

Una Interpretación de la Coyuntura para el “Poderoso Seguro a Retaguardia”:

Por Oliver Rivas

Como aporte al análisis de los saldos electorales, hago este pequeñito aporte para una interpretación revolucionaria de los resultados que siendo en el marco electoral democrático burgués, no dan total cuenta de la realidad, sino que son apenas indicios que se deben complementar con otras informaciones, conceptos y análisis de otros contextos, lugares, momentos y escenarios de lucha. Es decir, las elecciones regidas por un marco creado por la burguesía para determinar el gobierno y por tanto, determinado por la supremacía económica, los poderosos aparatos ideológicos burgueses que tanto anclan al pueblo al sentido común más conservador y reaccionario, las trampas políticas del sistema creado por la clase dominante para mantener su poder, son un campo de lucha –importante en este momento y lugar- pero no el único. Teniendo en cuenta esa observación, prosigo.

La Poesía:
El pueblo venezolano y latinoamericano signado por su historia y las condiciones sociales actuales, ha logrado una proeza y ha señalado un camino heroico, ha mantenido la esperanza del mundo en una posibilidad de vida distinta, hermosa, armoniosa, soñada, feliz, justa, el paraíso en la tierra.
Este pueblo en su proceso emancipatorio, ha parido un líder capaz de lo impensable, llevar una coalición de fuerzas populares en una poderosa alianza progresista, al gobierno y mantenerla contra toda la conspiración reaccionaria de la derecha mundial, sus laboratorios de guerra, sus movimientos militares, contra todos los prejuicios de la derecha y de la izquierda, contra la enfermedad más mortal y cruel de todas. El tiene razón, no nos ha fallado, ni cuando el caracazo, ni el 4-F, ni el 27-N, ni en el 93, ni en el 97, 98 y 99, ni durante el Golpe, ni el Paro, ni en el debate sobre la vía que elegiríamos, ni ahora. No podíamos fallarle nosotros. Le debemos mucho, al sueño heroico del pueblo bolivariano, de los humildes, como al líder en que se encarna ese sueño.

Los Resultados (La Tesis):
a)    Ganamos. Ellos perdieron, enfrentamos una guerra sin escrúpulos y ganamos. Más de 8.062.056 votos nosotros y nosotras, contra 6.468.450 de ellos. En porcentaje 55,14% contra el 44,24% del total de participación electoral.
b)    1.593.606 fue la diferencia inicial con la reacción. 
c)    1.774.418 inicialmente fue el aporte de los sectores en el marco del Gran Polo Patriótico que no necesariamente participan en el PSUV y que quizás se mantienen al margen para diferenciarse del partido más grande la historia republicana del país.
d)    El nivel de participación de 80, 79% del total de electores es mucho mayor que el 74,69% del 2006 contra Rosales.
e)    El crecimiento en casi 6 años después de las últimas elecciones presidenciales fue de 752.000 para el chavismo y de 2.175.984 para la oposición anti-chavista.

El Análisis (La Negación):
Considerando todos los factores influyentes como: la crisis mundial, el bajón en los precios del petróleo el año pasado, la sequía que condujo a carencias de servicios básicos como agua y electricidad, el boicot y la sucia e inhumana guerra psicológica desatada por la CIA, a través de su agencia de manipulación conocida por el nombre de Globovisión, el cáncer del Presidente, etc., hay que apuntar algunas verdades objetivas y luego escudriñar en las causas internas del movimiento revolucionario en desarrollo.

1.    Ganamos pero estrechamos el margen de diferencia con la derecha. Proporcionalmente, disminuimos nuestra ventaja en la mayoría de las regiones. Esto sin duda está condicionado por los ataques de la derecha mundial y condiciones eventuales inesperadas, pero aplicando la dialéctica, está determinado por las contradicciones internas del movimiento revolucionario. Es decir, ese movimiento interno filtra y media las influencias externas, a favor o en contra, de determinada tendencia y es eso lo que debemos analizar en profundidad para garantizar en favor del proyecto revolucionario un avance exponencial en los nuevos 6 años que vienen para consolidar la Revolución hasta lo irreversible. Eso no impide celebrar que el mapa se pinto nuevamente de rojo y que en territorios como Petare, reivindicamos el compromiso de clase de la Revolución con los sectores marginados, ganando en todos los barrios del barrio más grande de Latinoamérica. Son dos necesidades emocionales y objetivas que debemos atender simultáneamente y cuanto antes mejor.
2.    Tenemos contradicciones que debemos superar para avanzar. Entendiendo que esta es la historia de una Revolución que inició sin un necesario partido revolucionario y que estamos intentando construirlo sobre la marcha, hay que valorar algunas carencias que tenemos que asumir si queremos: a) Profundizar la Revolución; b) Usar el gobierno para construir el Poder Revolucionario (que es más que el gobierno, como bien lo demuestra Obama, que gobierna pero no manda); c) Alcanzar el socialismo en Venezuela y de ahí apalancar los cambios mundiales.
3.    Se me ocurren algunas contradicciones que analizar:
-    Prevalencia del pragmatismo: las condiciones históricas nos impusieron un campo de lucha difícil, que es la lucha mediática. Sin embargo, ante la conciencia heredada de la vieja sociedad y la vieja política, no hemos podido conciliar la necesidad de la lucha inmediata con la lucha estratégica. De lo coyuntural con lo programático. La eficiencia con la ética y la metodología revolucionaria. Terminamos apelando a los métodos más constituidos para resolver lo de hoy. Y así tampoco avanzamos en la formación de la plataforma estratégica revolucionaria que nos garantice fuerzas principales y de reserva, comandos o equipos para la labor táctica inmediata y para las tareas estratégicas de formación-organización del pueblo, planificación y ruptura con instituciones y metodologías del viejo Estado. Se resume en el refrán “pan para hoy y hambre para mañana”.
Por ello, gran parte de la dirigencia que no dimensiona y hace consciencia de la esencia de los cambios revolucionarios, entiende eficiencia como pragmatismo, hacer las cosas a los golpes, “mover gente”, “mal necesario”, “el fin justifica los medios”, “hay que preservar los espacios de gobierno de importancia táctica”, etc. Terminamos usando los mismos métodos de la derecha y generando una impresión falsa acerca del verdadero alcance de muchos de los anuncios que hacemos, pero sobre todo, terminamos cosificando al pueblo y tercerizándolo. Usándolo a veces, como aval en vez de promoverlo como sujeto. En especial, llamaría la atención sobre el fenómeno de la tele-política, que termina usando al pueblo movilizado como un adjetivo y no como un sustantivo. De otra forma, si la táctica no responde a la estrategia, no lograremos la estrategia y habremos arado en el mar. Pero tengo la enorme fe en que, con los movimientos y las directrices necesarias, podemos conciliar la táctica con la estrategia.
-    Falta de perspectiva en la lucha ideológica y política. Es impensable que en el principal partido socialista y por tanto partido dirigente de la Revolución Bolivariana, no exista una rigurosa y sostenida formación política que combine teoría y práctica de lucha (que no es un programa de televisión en un horario que nadie ve), que supere los esquemas mecánicos y librescos que intelectualizan pero desvían, como también supere el empirismo que reproduce lo que hemos hecho siempre. En este último caso, mediante el empirismo no puede haber una lectura revolucionaria de las dificultades que enfrenta la revolución, ni claridad de las tareas históricas estratégicas como la paciente organización, maduración y formación del pueblo. La base popular puede perfectamente perder la perspectiva y la ilusión, si no cuenta con herramientas revolucionarias para interpretar la realidad. Entonces, encontraremos más gente frustrada porque el Alcalde tal o cual, el gobernador tal o cual, no es revolucionario, y de todos modos, tampoco se tiene claridad sobre la vía para superar esas circunstancias políticas. Así que se irá y ejercerá “voto castigo” por Capriles.
Esto definitivamente juega en contra nuestra. ¿Cómo explicarle a parte de los 6 millones que votaron por Capriles, muchos pobres, humildes, de capas medias, trabajadoras, que ese, ni ningún candidato de la burguesía representa solución alguna contra la inseguridad y el desempleo, si no formamos la conciencia de clase? ¿Cómo construimos otra hegemonía que nos ponga frente a frente, al 99% de la población trabajadora venezolana contra el 1% de la burguesía que representa expropiación del trabajo y la seguridad social? ¿Cómo, si no existe un sólido aparato de formación ni siquiera para los cuadros de gobierno que se suponen deberían a su vez impulsar la formación a través de misiones e instituciones?
-    Trabas en el ejercicio de la democracia revolucionaria. Hemos visto incapacidad y hasta falta de voluntad, en algunos espacios para ejercer el gobierno con el pueblo, incapacidad para promover instancias de co-gobierno y Poder Popular, de formar y organizar a trabajadores y trabajadoras para poder gobernar con ellos y ellas. ¿Cuántos candidatos a gobernadores y gobernadoras discutirán su Programa de Gobierno Regional con las comunidades y movimientos populares? Ya que se asume que la coyuntura no era pertinente para un proceso de consulta de base a lo interno del Gran Polo Patriótico, ¿Por qué no se supeditó la candidatura a la construcción popular de un Programa de Gobierno Regional, así fuera un intento, un gesto mediático? ¿No sería eso más revolucionario que no hacerlo?
Pero esto, es sencillamente una consecuencia de la lógica pragmática que prevalece, que no considera al pueblo como “apto” para gobernar, o simplemente, no le importa, lo importante es la eficiencia, entendida como tareísmo. Así que hay que aclarar de qué “eficiencia” se trata, cuando pedimos más “eficiencia”. Si se trata más bien de “la eficacia política y la calidad revolucionaria”, de la que hablaba Alfredo Maneiro y cita el Presidente constantemente, entonces es otra manera de gobernar, que no se basa solo en cifras sino también en productos distintos, esencialmente populares y revolucionarios. Se trata de resultados concretos pero obtenidos con otros métodos y en base a otra lógica.
Fácilmente, podemos ser eficientes y capitalistas. Podemos ser eficientes y gobernar sin el pueblo y llamarlo para que llene auditorios y haga bulto. O, podemos convocar, formar y organizar al pueblo para que ejerza la dirección estratégica del gobierno revolucionario como sujeto legítimo al que debemos “restituir” el poder soberano (según el Plan de la Patria 2013-2019). Así llenará todos los auditorios.
Sí. Es difícil. Sí, el pueblo es caótico, somos y estamos en caos. Por eso se supone que organicemos, porque si estuviera hecho el trabajo no tendríamos que hacer la Revolución. Por eso también, el Gobierno debe estar en manos de cuadros formados para esta labor. No coincido con la lectura de que no existen liderazgos y cuadros formados para esta tarea, pues, existen, están en las bases, en movimientos populares, a veces resistentes a asimilarse a una dinámica que desmorona el poco trabajo de organización y conciencia que se impulsa y no necesariamente en el PSUV   (salvo experiencias que deben referenciarse y consolidarse). Pero en caso de que admitamos que no existen cuadros, entonces, es una incongruencia que no exista una Escuela de Formación de Cuadros Populares, Cuadros de Gobierno, Cuadros especializados de la Revolución. Quedamos en la misma.
Es simple compañeros y compañeras, el socialismo es posible si manda el pueblo trabajador, en tanto, clase que tiene interés en cambiar la sociedad para Vivir Bien. Si este pueblo no llega a dirigir la economía, no dirige la política, ni dirige la cultura, no habrá socialismo. Por tanto, los esfuerzos de todo el Gobierno Bolivariano debe estar centrados en el logro de este objetivo general: impulsar que el pueblo se organice, gobierne y se constituya democráticamente en Estado. Y si no, ¿para qué tenemos el gobierno? ¿Para qué defenderlo? ¿Para gobernar un ratico nosotros hasta que gane la derecha? ¿Para alternarnos? ¿O para cambiar las relaciones sociales capitalistas por unas relaciones socialistas?

Propuestas de Líneas para una Acción Política Revolucionaria (La Síntesis):
Sin pensar que escribiendo estás líneas, vayamos a cambiar la realidad, ni a torcer la dinámica política, sin pretensiones de teórico, pero recogiendo mucho de los sistematizado de distintos espacios de debate y análisis, propongo mínimas líneas que parecieran obvias para muchos, pero que debemos hacer explícitas en función de invitar a quien quiera sumarse a debatirlas, promoverlas y aplicarlas en sus respectivos espacios, frentes y escalas de acción.
1.    Esta nueva etapa debe apalancarse en este pueblo inmenso que por lo menos tiene 8 millones de personas conscientes que a pesar de la gran maquinaria mediática burguesa, resistió y se expresó electoralmente, para consolidarlo, auto-formarnos y movilizarnos en torno a la concreción del programa de Gobierno 2013-2019. Necesitamos crear un poderoso sistema de formación del PSUV, del Gran Polo Patriótico o –si no hay músculo- desde los espacios con vocación de unidad popular entre organizaciones populares, esas chiquiticas, minúsculas, humilditas, pero voluntariosas.
2.    Ahora bien, esto pasa, a la vez, por depurar las concepciones reformistas, pragmáticas y corrompidas de la revolución. Este proceso no implica una cacería de brujas, ni una limpieza étnica, ni un linchamiento político, sino establecer metodologías y criterios que permitan que el pueblo militante se exprese en la decisión de voceros, actores de gobierno y conducción estratégica de las instituciones. Las primarias fueron un primer paso y a escala de base permitió oxigenar y abrir una válvula para la inconformidad, aunque no fuera así para otros sectores políticos. Sin embargo, careció de criterios claros, como: perfil, trayectoria social, proyectos construidos colectivamente, legitimación colectiva. Sin embargo, puede mejorarse. Si no, nadie seguirá poniendo el pecho por gobernadores, no solo ineficientes, porque no es un problema de eficiencia corporativa, sino también de sensibilidad y compromiso. En algunos casos, el compromiso más básico, como militar en las filas de la Revolución y no haber participado o reconocido al Gobierno de Carmona como el caso de uno, que nuevamente fue designado como candidato a gobernador. Insistimos, no es un problema de “quitarte tu pa’ ponerme yo”, sino de otras lógicas de construcción de otra política que debe reflejarse en la práctica.
3.    Debemos impulsar la discusión del Plan de Gobierno en las escalas que el Presidente propuso se complementaran a nivel regional y local. Deben ser gobernadores y alcaldes quienes impulsen ese plano del Programa de Gobierno y deben a su vez, constituir instancias de gobierno popular, como las comunas, como las Salas de Batalla Social, como gabinetes parroquiales .
4.    Debemos impulsar la construcción de la ética socialista. Saber qué es justificable y qué no es justificable en revolución. Sin ingenuidades políticas. Creo que el Ché y Fidel, no fueron ingenuos políticos, consolidaron la Revolución Socialista y han sido el bastión de la resistencia mundial, a cuatro horas de Miami. Sin embargo, son a la vez, sendos referentes morales. Esta ética debe poner el acento como bien decía un intelectual de la revolución, más que en distribuir, en compartir y socializar. Otra cultura que no es repartir a granel bienes individuales, si no generar cultura de organización comunitaria, de propiedad comunal. Es verdad que la cultura constituida, sobre todo en las grandes ciudades alienadas, es sumamente caprichosa y consumista. Pero la solución no es satisfacer el afán de consumo, sino combatirlo mediante la lucha ideológica activa. Es posible si reivindicamos la cultura de convivencia y armonía propia de nuestra venezolanidad, en el convite, en la tertulia, en el sancocho, en la cayapa. Basta con ver los resultados electorales a nivel regional y municipal, para darnos cuenta de que la disputa está en las ciudades, donde el consumismo es fuerte. Pues, en el campo, en la región llanera a pesar de algunas malas gestiones, el chavismo está sembrado en el corazón del pueblo, no en su bolsillo.
4.    Estas líneas programáticas y organizativas no son más que la repetición de otras 3R, 3R al cuadrado y en este caso, al cubo, porque una de las grandes cuestiones por resolver es quiénes lo aplican y de ser los mismos que ahora están, si acaso lo harán sin tutela popular. Por lo que desde el PSUV y el Gran Polo Patriótico, dirigentes y movimientos populares activos y realmente existentes, debemos constituir una gran corriente popular que impulse la política que será el “Poderoso Seguro a Retaguardia”, para que el pueblo mande por siempre.

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